El Centro de Día nace en San Cristóbal, ante la necesidad de un grupo poblacional
–con discapacidades severas y profundas- que no tenía respuestas en las instituciones de la localidad.
En efecto, si bien la ciudad cuenta, desde 1975 con una Escuela Especial para Leves y Moderados (también creada por el Club de Leones) no podían concurrir a ella quienes necesitaban una atención personalizada que satisficiera profesionalmente cada una de las patologías que presentaban.
El Club de Leones, a través de un grupo de trabajo, elaboró un proyecto de Creación de un Centro de Día para Discapacitados Severos y Profundos, que fue evaluado y aprobado –en 1997- por el organismo nacional competente, dependiente de la entonces Secretaría de Desarrollo Social. En 1998 recibió los recursos económicos y se inició la construcción de su infraestructura, que se levantó en una manzana de terreno a la vera de la Ruta 13, donada para esos fines por el municipio local.
El emprendimiento, que contó siempre con el general beneplácito de los habitantes, se inauguró el 24 de junio de 2000; fue habilitado y categorizado (con categoría “B”) por la Dirección Provincial para la persona con Discapacidad, creada poco antes en la Provincia de Santa Fe.
Se inició la tarea de inscripción y reconocimiento ante las Obras Sociales nacionales y provinciales a las que pertenecían algunos concurrentes, y se gestionó la asistencia del Programa de Carenciados perteneciente a SUPREBA (Sistema Único de Prestaciones Básicas) para quienes no tenían otra cobertura social.
Con el transcurrir del tiempo creció la institución –en infraestructura, en cantidad y variedad de profesionales, y en excelencia- hasta que en marzo de 2008 obtuvo la categoría “A”, en mérito a la calidad de los servicios, a su organización, al equipo de profesionales y a su infraestructura edilicia.
Actualmente asisten 15 beneficiarios con patologías múltiples, que han encontrado “el lugar” donde se les brinda no sólo atención especializada, sino actividades de recreación en un clima de alegría, bienestar y sosiego.
En ningún caso se impide el ingreso de algún posible beneficiario por razones económicas, sino que el compromiso es con todos por igual. Una vez incorporado se procuran recursos y su inclusión en el Programa de Carenciados.